Swami Asuri Kapila

Asuri
Cesar Della Rosa (Swami Asuri Kapila) nació el 5 de Agosto en París, Francia. A los 20 años viaja a Pondicherry, India en donde conoce a Sri Aurobindo y a Mirra Richard (conocida como La Madre). Gracias a Sri Aurobindo, Swami Asuri Kapila conoce el yoga integral o purna yoga, quedando impresionado por este método. Ya que el mismo no era solo transformador interno sino que también social.

Posteriormente viaja a Arunachala, en donde conoce a Ramana Maharshi, quien sería su maestro y con quien compartiría varios años de su vida junto con Swami Annamalai.

En 1932 funda con la bendición de Ramana Maharshi, quien sería el presidente honorario de la misma, la Escuela Internacional de Yoga.

En el año 1934 se inaugura la Sede Central en Montevideo, Uruguay.

En 1935 se inician los cursos de formación de Yoga, Yogaterapia, Ayurveda, Samkhya, Vedanta y Budismo.

Son miembros de honor de la Escuela Internacional de Yoga: Sri Aurobindo, La Madre, Swami Sivananda, Swami Annamalai, Swami Vishwananda, Anagarika Dhamapala, Lama Dorje, Swami Sevananda, Lucien Ferrer, entre otros. Viaja a Argentina y Brasil formando discípulos y dicta cursos en la Sociedad Teosófica. La escuela forma los primeros maestros y profesores de yoga en América del Sur

Fallece en Uruguay, el 24 de julio de 1955 dejando su cuerpo físico y entrando en mahasamadhi.
Swami Asuri Kapila fue el primero mundialmente en enseñar lo que hoy conocemos como Surya Namaskar o Saludo al Sol. Por aquel entonces Swami Asuri Kapila con Mataji Maya su esposa, ambos discípulos de Ramana Maharshi, publicaron en Montevideo el Saludo al Sol con su antiguo nombre:
MAHA SURYA PRANA ASANAS VYAYAMA. 
Este saludo nace en 1920, y esta secuencia (krama) fue enseñada en el profesorado de yoga en Montevideo, Uruguay, en la Escuela Internacional de Yoga en el año 1935 por Swami Asuri Kapila y publicada después en librillos y en la revista «La Iniciación» en Montevideo y Buenos Aires.
En 1985 y 1986 Vayuananda y Swami Maitreyananda (en ese entonces presidente de la Asociación Uruguaya de Yoga), diagraman la re-estructuración de la Escuela en Uruguay y Argentina. Así como la estructura de la Unión Latino Americana de Yoga y Federación Internacional de Yoga y de la futura Federación Argentina de Yoga.
En la actualidad seguimos compartiendo toda esta sabiduria desde su linaje y bajo la supervision de grandes maestros.
Escuela de Yoga Integral que dirige Paula Drach Bel – Swamini Annapurna.
Contacto 2945 413930

Principios del Yoga – Swami Asuri Kapila

La ciencia misteriosa de la Yoga fue enseñada y practicada por los antiguos «RISHIS» (Maestros espirituales, preceptores de la Yoga) en aquella milenaria y sagrada  ciudad de la India, a orillas del sagrado río Ganges, llamada antiguamente “KAZI o KASHY”, hoy BENARÉS.

Esta milenaria ciencia ha sabido sobrevivir a despecho de todas las vicisitudes que atravesó la India, que parecería contagiada por la ola del materialismo del viejo mundo. En tiempos pasados, aquellos excelsos y venerables Maestros de Sabiduría tenían en aquella viejísima y sagrada ciudad sus “ASHRAMS” (Lugares sagrados donde moran los Maestros y sus discípulos) en donde, reunidos con algunos discípulos escogidos, se entregaban a los altos estudios de la Verdad. Desde allí comunicaban a los elegidos la sagrada y sublime doctrina de la Yoga, que daba a quien la recibía y practicaba concienzudamente, el conocimiento de la Vida y del Universo.

Aunque hoy los Maestros de Sabiduría de aquellas ciencias, enseñadas por “KAPILA” (El fundador de un sistema de Yoga) y “PATANJALI” (Otro Maestro de Yoga, fundador de otra escuela yoguística) en el año 700 antes de nuestra era, el primero autor de la filosofía SANKHYA (Sistema filosófico perteneciente al razonamiento) y el segundo, uno de  los célebres fundadores de la filosofía Yoga, contemporáneo de PANINI, (célebre gramático indio y autoridad principal en cuestiones de gramática sánscrita), se han retirado silenciosamente más allá de los Himalayas, en lugares más seguros y verdaderamente inaccesibles al profano, delante de la ola de gran materialismo y barbarie que parece invadido al mundo, haciendo así más difícil que nunca el poder descubrir sus moradas y sentir el perfume de sus presencias. Pero, con todo esto, no significa que la tradición haya dejado de transmitirse.

Quedan siempre algunos “CHELAS” (discípulos) que mantiene todavía avivado el fuego de aquella misteriosa ciencia tan antigua como el mundo, repartiendo aquí y allá algunas migajas del Saber que ellos mismos tuvieron el alto honor y privilegio de recibir de los venerables labios del Maestro.

Aunque el individuo esté sumergido de pleno en la vida material, llena de responsabilidades, sujeto a múltiples desengaños, y el hombre “moderno” occidental se encuentre en su vida diaria delante de terribles dilemas para asegurarse el pan de cada día y mantener a su familia – lo que se realiza a costas de grandes sacrificios que lo obligan a hacer terribles esfuerzos mentales y físicos que terminan casi siempre por embrutecerlo -, deber recordar que él también lleva adentro parte de aquella chispa divina que es una partícula de la mente universal, que es también un hijo del Padre Celestial, una parte de la Unidad, y que, a despecho de todos aquellos problemas, puede encontrar él también el camino que conduce hacia una vida más espiritual y conocer ciertas verdades que le harán percibir aquella luz del espíritu.

Y así, aplicando a la vida diaria aquellos conocimientos, él también podrá ser, en cierto modo, un yogui, quiero decir, hacer todo lo que comúnmente se hace en las 24 horas del día con un poco más de corazón, más amor y comprensión. Y desarrollando progresivamente la tolerancia y la fraternidad, es decir, aplicando cada vez más ampliamente la “DOCTRINA DEL CORAZÓN” tanto en la calle como en la oficina, podrán hacer de todos sus actos un verdadero culto espiritual teniendo como templo al cuerpo físico y la mente como ceremonial.